Samosas pakistaníes conquistan La Paz
El ritmo cotidiano de una tarde de domingo en La Paz se vio interrumpido por una presencia poco común. Entre los transeúntes que acudían a la Plaza Comercial La Paz, ubicada en el cruce de los bulevares Forjadores y Luis Donaldo Colosio Murrieta, llamó la atención Nam Samar, un hombre de origen pakistaní que ofrece a los visitantes uno de los platillos más representativos de su país: las samosas.
Ataviado con vestimenta tradicional de Pakistán, Nam Samar portaba un colorido sombrero tipo topi, un kameez, camisa larga que llega aproximadamente a las rodillas, además de un shalwar, pantalón amplio y holgado, y huaraches. Su característico bigote cuidadosamente delineado, su mirada amable y una amplia sonrisa eran suficientes para despertar la curiosidad de quienes caminan hacia la tienda Coppel.
Con un dominio limitado del español, Nam Samar se comunicaba principalmente mediante gestos y algunas palabras. De pie en el estacionamiento, ofrece sus samosas desde tres hieleras de unicel adornadas con cartulinas verdes y violetas. El precio era de 30 pesos por pieza o dos por 50 pesos. Un pequeño anuncio adverte “no sé español” y, con evidente simpatía por el país que ahora lo recibe, incluía también la frase “¡Viva México, cabrones!”, además del nombre de su hijo, Alí.
Las samosas son una especie de empanada frita, generalmente de forma triangular, rellena de papa, verduras y una combinación de especias que les da un sabor característico de la gastronomía del sur de Asia. Nam Samar explicó que su hijo Alí tiene una tienda de perfumería dentro de la misma plaza y que, mientras él trabaja en el establecimiento, aprovecha para vender las tradicionales samosas pakistaníes a los visitantes.
Aunque las barreras del idioma dificultan la conversación, Nam Samar dejó claro que México le gusta y que considera que es un buen país. Antes de continuar con la venta de sus productos, compartió algunas expresiones en urdu: “Bohat shukriya”, que significa “muchas gracias” o “muchísimas gracias”, y “Assalamu alaikum”, un tradicional saludo que significa “la paz sea contigo”. Así, entre sonrisas, sabores exóticos y palabras en otro idioma, las samosas pakistaníes se convirtieron en una peculiar postal de la diversidad cultural que también forma parte de La Paz.