Frutos del desierto
Pitahaya dragón abre camino en el Valle de Santo Domingo
CIUDAD CONSTITUCIÓN, BCS.- De piel llamativa, pulpa jugosa y un sabor dulce y refrescante, la pitahaya dragón o fruta del dragón comienza a ganar terreno entre consumidores y productores de Baja California Sur. En uno de los ranchos del Valle de Santo Domingo, este fruto representa una alternativa para diversificar la producción agrícola, mientras que su presencia en mercados y puntos de venta de la región despierta la curiosidad de quienes primero se sienten atraídos por su apariencia y después descubren su particular sabor.
En las calles y mercados, la fruta del dragón empieza a llamar la atención por sus intensos colores y su peculiar forma. Al abrirla, su pulpa contrasta con la cáscara y ofrece una experiencia fresca y ligeramente dulce, características que han favorecido su incorporación a la gastronomía. Además de consumirse fresca, puede utilizarse en aguas, nieves, mermeladas, dulces, postres y otras preparaciones.
La llamada fruta del dragón comprende principalmente especies del género Selenicereus, entre ellas Selenicereus undatus, de pulpa blanca; Selenicereus costaricensis, asociada con variedades de pulpa roja; y Selenicereus megalanthus, reconocida por su piel amarilla y pulpa clara. Aunque todas pertenecen a la familia de las cactáceas, estas especies son distintas de las pitayas nativas de Baja California Sur, entre las que se encuentran la pitaya dulce (Stenocereus thurberi) y la pitahaya agria (Stenocereus gummosus).
El cultivo de pitahaya dragón cobra especial interés en el Valle de Santo Domingo, donde productores buscan nuevas opciones para diversificar las actividades del campo y atender la demanda de consumidores que buscan productos diferentes. La producción también abre posibilidades para generar valor agregado mediante su transformación y comercialización, vinculando al sector agrícola con la gastronomía y los mercados regionales.
La tradición de las pitayas nativas, por su parte, permanece profundamente arraigada en Baja California Sur. Miraflores, en el municipio de Los Cabos, es uno de sus principales referentes, donde la llegada de la temporada se acompaña de actividades culturales y gastronómicas como la tradicional Fiesta de la Pitaya, que mantiene viva la memoria y las prácticas de las comunidades rurales.
El atractivo de estos frutos está también en el paladar. La pitaya dulce sudcaliforniana destaca por su pulpa suave, jugosa y dulce, mientras que las variedades de fruta del dragón ofrecen diferentes matices de sabor, desde dulces y refrescantes hasta ligeramente ácidos. Esta diversidad permite disfrutarlas al natural o incorporarlas a bebidas y postres, convirtiéndolas en ingredientes cada vez más apreciados.
Entre la innovación agrícola y una tradición que se transmite de generación en generación, la pitahaya dragón comienza a escribir una nueva historia en el campo sudcaliforniano. El Valle de Santo Domingo se suma así al interés por un fruto que combina belleza, sabor y posibilidades comerciales, mientras las pitayas nativas continúan representando una parte esencial de la identidad de Baja California Sur: frutos del desierto que llegan a la mesa para conquistar la vista y el paladar.